Su historia, sus profecías y la promesa de restauración
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Entre 1594 y 1634 la Virgen se manifestó en Quito a la Madre Mariana de Jesús Torres, concepcionista, y pidió ser venerada como María del Buen Suceso.
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La Virgen anunció una larga crisis de la fe y de las costumbres desde fines del siglo XIX, pero siempre unida a la promesa de una restauración completa.
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La Virgen anunció que la luz de la fe se apagaría en muchas almas y que los sacramentos, sobre todo la Eucaristía y la Confesión, serían despreciados.
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Anunció una ola de impureza, ataques contra el Matrimonio y la familia, y un esfuerzo por robar la inocencia de los niños.
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La Virgen anunció duras pruebas para los conventos, por la tibieza y la pérdida de vocaciones, y prometió que siempre habría almas fieles escondidas en los claustros.
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Nuestra Señora anunció que el sacerdocio sería atacado desde fuera y debilitado desde dentro, y prometió santos ministros del altar firmes como columnas.
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La Virgen pidió oraciones para que Dios envíe a su Iglesia un Prelado santo que restaure el espíritu de los sacerdotes.
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El prodigio de la Dolorosa del Colegio (Quito, 1906) y el testimonio de una familia que halló en una fotografía el rostro dolorido de la Virgen.
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San Bernardo, San Alfonso, San Anselmo, San Bernardino, San Buenaventura y Santa Brígida meditaron el martirio del corazón de María, Reina de los mártires.
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Cuando todo parezca perdido, la Inmaculada triunfará: así lo prometió la Virgen del Buen Suceso, que invita a sus hijos a esperar con confianza.
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Cronología de los acontecimientos que unen a Nuestra Señora del Buen Suceso con la vida y la vocación del Padre Miguel María.
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