Crisis de la fe

El primer significado de la lámpara apagada es la pérdida de la fe. Nuestra Señora anunció que la patria, que entonces sería «república libre», se llenaría de herejías, y que la fe se enfriaría a causa de la corrupción de las costumbres:
Cundirán en estas tierras, entonces República libre, varias herejías. Se apagará la luz preciosa de la Fe en las almas por la total corrupción de las costumbres.
La crisis de la fe se vería sobre todo en el trato a los sacramentos. Del Santísimo Sacramento, la Virgen dijo con dolor:
¡Ay, cuánto siento manifestarte que habrá muchos y enormes sacrilegios públicos y también ocultos, profanando la Sagrada Eucaristía!
Anunció también el olvido de la Confesión:
El desprecio que tendrán los vivientes de ese siglo por el Sacramento de la Penitencia; como enraizados en el pecado tratarán de desconocerlo, para ellos nada será pecado.
Y el abandono de los enfermos en su última hora: la Extremaunción sería poco apreciada y muchos morirían sin recibirla, ya por descuido de las familias, ya por un mal entendido cariño hacia sus enfermos (según el texto recogido por Cadena y Almeida).
Aun así, la Virgen no deja solos a sus hijos. Habla de un pequeño número de almas que guardarían el tesoro de la fe y que, por su fidelidad, serían contadas entre los que se sacrificaron por la Iglesia y por la Patria. Esta profecía es para nosotros una invitación concreta: comulgar con reverencia, confesarse con frecuencia, llamar al sacerdote cuando un ser querido está grave y rezar ante el Sagrario. Cada acto de fe es una pequeña llama que la Virgen vuelve a encender.
Fuentes consultadas: devotosvirgendelbuensuceso.blogspot.com (reproduce el texto de El Ecuatoriano, 4-IV-1951) · adelantelafe.com · revistasanmiguel.org · hogardelamadre.org · Cadena y Almeida, "Mensaje profético..." (Quito, 1989)