Historia de Nuestra Señora del Buen Suceso

En 1577 llegaron de España a Quito las religiosas que fundaron el Real Monasterio de la Inmaculada Concepción, el primer convento de monjas de la ciudad. Con ellas venía una niña de unos trece años, Mariana de Jesús Torres (1563–1635), sobrina de la primera abadesa. Profesó en 1579, llegó a ser abadesa y vivió entregada a la oración y la penitencia.
Según la biografía escrita hacia 1790 por el franciscano P. Manuel de Sousa Pereira, Vida admirable de la Madre Mariana de Jesús Torres, la Santísima Virgen se le apareció muchas veces entre el 2 de febrero de 1594 y el 8 de diciembre de 1634. Se presentó llevando al Niño Jesús en el brazo izquierdo y el báculo de abadesa en la mano derecha, porque quería gobernar el monasterio como Madre y Prelada, y pidió ser conocida con el título de María del Buen Suceso.
Nuestra Señora pidió también que se tallara una imagen suya con su misma estatura, medida con el cordón del hábito de la Madre Mariana. Se encargó la obra al escultor quiteño Francisco del Castillo. Según la tradición del monasterio, en la madrugada del 16 de enero de 1611 los arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael, junto con San Francisco de Asís, terminaron la imagen, y el propio escultor declaró que aquella perfección no era obra suya. El obispo fray Salvador de Ribera la bendijo el 2 de febrero de 1611. La Virgen dejó esta promesa para quienes acudan a ella:

Cuando las tribulaciones del espíritu y los sufrimientos del cuerpo os opriman y parezca que os ahogáis en un mar sin fondo, mirad a mi Santa Imagen, que será para vosotros una estrella de los náufragos.
El título «del Buen Suceso» ya se conocía en España. En 1607 el papa Paulo V entregó una imagen mariana con ese nombre a unos religiosos hospitalarios españoles, y la devoción se extendió desde el Hospital Real de la Corte de Madrid. En Quito el título está unido a la Purificación de María o Candelaria, y por eso su fiesta es el 2 de febrero.
El 2 de febrero de 1991 la imagen fue coronada canónicamente por el arzobispo de Quito, Mons. Antonio J. González Zumárraga, después de que la iglesia del monasterio fuera elevada a santuario mariano arquidiocesano. La Madre Mariana murió el 16 de enero de 1635. La Arquidiócesis de Quito abrió su causa de beatificación en los años ochenta y cerró la fase diocesana en 1997. Hoy lleva el título de Sierva de Dios.
Su mensaje, en imágenes
Fuentes consultadas: P. Manuel de Sousa Pereira, Vida admirable (c. 1790), vía Mons. Luis E. Cadena y Almeida, "Mensaje profético de la Sierva de Dios Sor Mariana Francisca de Jesús Torres y Berriochoa" (Quito, 1989) y "Madera para esculpir la imagen de una santa" (1987) · fsspx.mx · hogardelamadre.org · es.catholic.net · en.wikipedia.org (cita el Boletín Eclesiástico de Quito, vol. 103, sept.–oct. 1997, pp. 431-437, sobre la causa, y el decreto de santuario y coronación de 1991) · es.wikipedia.org (origen español del título, Paulo V, 1607)