Padre Pío y Monseñor Lefebvre

Padre Pío y Monseñor Lefebvre

El 27 de marzo de 1967, Monseñor Marcel Lefebvre visitó al Padre Pío en San Giovanni Rotondo, para hablar sobre la tormenta que acababa de comenzar a golpear a la Iglesia.

San Pío de Pietrelcina
San Pío de Pietrelcina

Fue durante su época como Superior General de la Congregación del Espíritu Santo que Monseñor Lefebvre expresó su deseo de visitar al ilustre capuchino, en su retiro en Apulia, Italia.

Las circunstancias eran difíciles: en nombre del aggiornamento conciliar, las congregaciones debían modificar sus constituciones. Al acercarse el Capítulo General de su orden, Monseñor deseaba obtener el apoyo espiritual del humilde hijo de San Francisco.

En palabras de Monseñor Lefebvre

Carta del 8 de agosto de 1990

El encuentro tuvo lugar después de la Pascua de 1967 y duró dos minutos. Estaba acompañado por el Padre Barbara, un hermano del Espíritu Santo, el hermano Felin. He encontrado al Padre Pío en un pasillo, mientras se dirigía hacia el confesionario acompañado por dos capuchinos. Le dije, en pocas palabras, el objetivo de mi visita: que él bendiga a la Congregación del Espíritu Santo, que debía desarrollar un capítulo general extraordinario, como todas las sociedades religiosas, para un aggiornamento, encuentro que yo temía que condujera a problemas.

Entonces el Padre Pío exclamó: «¿Bendecir yo a un Arzobispo? No, no, es usted quien debería bendecirme a mí». Y se inclinó para recibir la bendición. Yo lo bendije, él besó mi anillo y continuó su camino hacia el confesionario…

Mons. Marcel Lefebvre, carta del 8 de agosto de 1990

El estigmatizado de San Giovanni Rotondo

El Padre Pío joven, con los estigmas en las manos
El Padre Pío joven, con los estigmas en las manos
Celebrando la Santa Misa
Celebrando la Santa Misa
Leyendo una de las muchas cartas que recibía
Leyendo una de las muchas cartas que recibía

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