Misal: el Ordinario de la Santa Misa (latín–español)

Esta página reúne el Ordinario de la Santa Misa según el Misal Romano de San Pío V, en su edición típica de 1962: el rito que celebra nuestro Padre. El Ordinario es la parte de la Misa que no cambia de un día a otro. A la izquierda está el texto latino, tal como lo reza el sacerdote; a la derecha, su traducción castellana, frase por frase, para poder seguirlo sin perderse.
En la Misa rezada el sacerdote dice muchas oraciones en voz baja, y el Canon en silencio. No hace falta entender cada palabra del latín: basta seguir la traducción y unirse interiormente a lo que sucede en el altar. Las líneas en cursiva y letra pequeña explican lo que hace el sacerdote y cuándo arrodillarse o ponerse de pie. Lo marcado con ℣. lo dice el sacerdote; lo marcado con ℟. lo responde el acólito en nombre de todos, y los fieles pueden acompañarlo en voz baja.
Conviene tener a mano también las partes propias del día (en un misal de mano o en la hoja de la Misa), porque aquí solo se indica el lugar donde van. Una sugerencia: no intente leerlo todo la primera vez. Siga los títulos, fíjese en las rúbricas y, sobre todo, esté atento a la Consagración.
Oraciones al pie del altar
El sacerdote, al pie del altar, hace la señal de la cruz. Los fieles están de rodillas y se santiguan con él.
In nómine Patris, ✠ et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
En el nombre del Padre, ✠ y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Con las manos juntas, comienza la antífona.
℣. Introíbo ad altáre Dei.
℟. Ad Deum, qui lætíficat iuventútem meam.
℣. Entraré al altar de Dios.
℟. Al Dios que alegra mi juventud.
Salmo 42: Iúdica me
El sacerdote reza el salmo alternando con el acólito. Se omite en las Misas de difuntos y en las del Tiempo de Pasión (desde el domingo de Pasión hasta el Jueves Santo).
℣. Iúdica me, Deus, et discérne causam meam de gente non sancta: ab hómine iníquo et dolóso érue me.
℟. Quia tu es, Deus, fortitúdo mea: quare me repulísti, et quare tristis incédo, dum afflígit me inimícus?
℣. Juzgadme, oh Dios, y defended mi causa contra una gente no santa: libradme del hombre inicuo y engañoso.
℟. Pues Vos, oh Dios, sois mi fortaleza: ¿por qué me habéis rechazado, y por qué ando triste mientras me aflige el enemigo?
℣. Emítte lucem tuam et veritátem tuam: ipsa me deduxérunt, et adduxérunt in montem sanctum tuum et in tabernácula tua.
℟. Et introíbo ad altáre Dei: ad Deum, qui lætíficat iuventútem meam.
℣. Enviad vuestra luz y vuestra verdad: ellas me han guiado y me han conducido a vuestro monte santo y a vuestros tabernáculos.
℟. Y entraré al altar de Dios: al Dios que alegra mi juventud.
℣. Confitébor tibi in cíthara, Deus, Deus meus: quare tristis es, ánima mea, et quare contúrbas me?
℟. Spera in Deo, quóniam adhuc confitébor illi: salutáre vultus mei, et Deus meus.
℣. Os alabaré con la cítara, oh Dios, Dios mío: ¿por qué estás triste, alma mía, y por qué me turbas?
℟. Espera en Dios, porque todavía he de alabarle: a Él, salvación de mi rostro y Dios mío.
℣. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
℟. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper: et in sǽcula sæculórum. Amen.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
El sacerdote repite la antífona.
℣. Introíbo ad altáre Dei.
℟. Ad Deum, qui lætíficat iuventútem meam.
℣. Entraré al altar de Dios.
℟. Al Dios que alegra mi juventud.
Se santigua.
℣. Adiutórium nostrum ✠ in nómine Dómini.
℟. Qui fecit cælum et terram.
℣. Nuestro auxilio ✠ está en el nombre del Señor.
℟. Que hizo el cielo y la tierra.
Confíteor
El sacerdote, profundamente inclinado, confiesa sus pecados ante Dios y ante los fieles. Al decir mea culpa se golpea el pecho tres veces.
Confíteor Deo omnipoténti, beátæ Maríæ semper Vírgini, beáto Michaéli Archángelo, beáto Ioánni Baptístæ, sanctis Apóstolis Petro et Paulo, ómnibus Sanctis, et vobis, fratres: quia peccávi nimis cogitatióne, verbo et ópere: mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa. Ideo precor beátam Maríam semper Vírginem, beátum Michaélem Archángelum, beátum Ioánnem Baptístam, sanctos Apóstolos Petrum et Paulum, omnes Sanctos, et vos, fratres, oráre pro me ad Dóminum Deum nostrum.
Yo me confieso a Dios todopoderoso, a la bienaventurada siempre Virgen María, al bienaventurado San Miguel Arcángel, al bienaventurado San Juan Bautista, a los santos Apóstoles Pedro y Pablo, a todos los Santos, y a vosotros, hermanos, porque he pecado gravemente de pensamiento, palabra y obra: (se golpea el pecho) por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa. Por tanto, ruego a la bienaventurada siempre Virgen María, al bienaventurado San Miguel Arcángel, al bienaventurado San Juan Bautista, a los santos Apóstoles Pedro y Pablo, a todos los Santos, y a vosotros, hermanos, que roguéis por mí al Señor, Dios nuestro.
El acólito responde en nombre de todos:
℟. Misereátur tui omnípotens Deus, et, dimíssis peccátis tuis, perdúcat te ad vitam ætérnam.
℣. Amen.
℟. Dios todopoderoso tenga misericordia de ti y, perdonados tus pecados, te lleve a la vida eterna.
℣. Amén.
Ahora el acólito, en nombre de los fieles, hace la confesión. Los fieles pueden rezarla con él, golpeándose el pecho.
Confíteor Deo omnipoténti, beátæ Maríæ semper Vírgini, beáto Michaéli Archángelo, beáto Ioánni Baptístæ, sanctis Apóstolis Petro et Paulo, ómnibus Sanctis, et tibi, pater: quia peccávi nimis cogitatióne, verbo et ópere: mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa. Ideo precor beátam Maríam semper Vírginem, beátum Michaélem Archángelum, beátum Ioánnem Baptístam, sanctos Apóstolos Petrum et Paulum, omnes Sanctos, et te, pater, oráre pro me ad Dóminum Deum nostrum.
Yo me confieso a Dios todopoderoso, a la bienaventurada siempre Virgen María, al bienaventurado San Miguel Arcángel, al bienaventurado San Juan Bautista, a los santos Apóstoles Pedro y Pablo, a todos los Santos, y a vos, padre, porque he pecado gravemente de pensamiento, palabra y obra: (se golpea el pecho) por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa. Por tanto, ruego a la bienaventurada siempre Virgen María, al bienaventurado San Miguel Arcángel, al bienaventurado San Juan Bautista, a los santos Apóstoles Pedro y Pablo, a todos los Santos, y a vos, padre, que roguéis por mí al Señor, Dios nuestro.
El sacerdote, con las manos juntas, pide para todos el perdón; al decir Indulgéntiam se santigua.
℣. Misereátur vestri omnípotens Deus, et, dimíssis peccátis vestris, perdúcat vos ad vitam ætérnam.
℟. Amen.
℣. Indulgéntiam, ✠ absolutiónem et remissiónem peccatórum nostrórum tríbuat nobis omnípotens et miséricors Dóminus.
℟. Amen.
℣. Dios todopoderoso tenga misericordia de vosotros y, perdonados vuestros pecados, os lleve a la vida eterna.
℟. Amén.
℣. El Señor todopoderoso y misericordioso nos conceda el perdón, ✠ la absolución y la remisión de nuestros pecados.
℟. Amén.
Subida al altar
Inclinado, prosigue:
℣. Deus, tu convérsus vivificábis nos.
℟. Et plebs tua lætábitur in te.
℣. Osténde nobis, Dómine, misericórdiam tuam.
℟. Et salutáre tuum da nobis.
℣. Dómine, exáudi oratiónem meam.
℟. Et clamor meus ad te véniat.
℣. Dóminus vobíscum.
℟. Et cum spíritu tuo.
℣. Orémus.
℣. Oh Dios, volviéndoos a nosotros, nos daréis la vida.
℟. Y vuestro pueblo se alegrará en Vos.
℣. Mostradnos, Señor, vuestra misericordia.
℟. Y dadnos vuestra salvación.
℣. Señor, escuchad mi oración.
℟. Y llegue a Vos mi clamor.
℣. El Señor sea con vosotros.
℟. Y con tu espíritu.
℣. Oremos.
El sacerdote sube las gradas del altar diciendo en voz baja:
Aufer a nobis, quǽsumus, Dómine, iniquitátes nostras: ut ad Sancta sanctórum puris mereámur méntibus introíre. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.
Quitad de nosotros, Señor, os lo rogamos, nuestras iniquidades, para que merezcamos entrar con almas puras en el Santo de los santos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Inclinado ante el altar, con las manos juntas sobre él, dice:
Orámus te, Dómine, per mérita Sanctórum tuórum, quorum relíquiæ hic sunt, et ómnium Sanctórum: ut indulgére dignéris ómnia peccáta mea. Amen.
Os rogamos, Señor, por los méritos de vuestros Santos, (besa el altar) cuyas reliquias están aquí, y de todos los Santos, que os dignéis perdonar todos mis pecados. Amén.
Introito, Kyrie y Gloria
Introito
El sacerdote va al lado derecho del altar (lado de la Epístola), se santigua y lee el Introito, que es propio del día.
Kyrie
En el centro del altar, alternando con el acólito:
℣. Kýrie, eléison.
℟. Kýrie, eléison.
℣. Kýrie, eléison.
℟. Christe, eléison.
℣. Christe, eléison.
℟. Christe, eléison.
℣. Kýrie, eléison.
℟. Kýrie, eléison.
℣. Kýrie, eléison.
℣. Señor, tened piedad.
℟. Señor, tened piedad.
℣. Señor, tened piedad.
℟. Cristo, tened piedad.
℣. Cristo, tened piedad.
℟. Cristo, tened piedad.
℣. Señor, tened piedad.
℟. Señor, tened piedad.
℣. Señor, tened piedad.
Gloria
No se dice en los tiempos de penitencia (Adviento, y desde Septuagésima hasta Pascua), salvo en las fiestas, ni en las Misas de difuntos. El misal de mano indica si se dice.
Glória in excélsis Deo. Et in terra pax homínibus bonæ voluntátis. Laudámus te. Benedícimus te. Adorámus te. Glorificámus te. Grátias ágimus tibi propter magnam glóriam tuam. Dómine Deus, Rex cæléstis, Deus Pater omnípotens.
Gloria a Dios en las alturas. Y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad. Os alabamos. Os bendecimos. Os adoramos. Os glorificamos. Os damos gracias por vuestra inmensa gloria. Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso.
Dómine Fili unigénite, Iesu Christe. Dómine Deus, Agnus Dei, Fílius Patris. Qui tollis peccáta mundi, miserére nobis. Qui tollis peccáta mundi, súscipe deprecatiónem nostram. Qui sedes ad déxteram Patris, miserére nobis.
Señor, Hijo unigénito, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre. Vos que quitáis los pecados del mundo, tened piedad de nosotros. Vos que quitáis los pecados del mundo, recibid nuestra súplica. Vos que estáis sentado a la diestra del Padre, tened piedad de nosotros.
Quóniam tu solus Sanctus. Tu solus Dóminus. Tu solus Altíssimus, Iesu Christe. Cum Sancto Spíritu ✠ in glória Dei Patris. Amen.
Porque solo Vos sois Santo. Solo Vos, Señor. Solo Vos, Altísimo, Jesucristo. Con el Espíritu Santo ✠ en la gloria de Dios Padre. Amén.
Colecta, Epístola y Evangelio
Colecta
El sacerdote besa el altar y se vuelve hacia los fieles.
℣. Dóminus vobíscum.
℟. Et cum spíritu tuo.
℣. Orémus.
℣. El Señor sea con vosotros.
℟. Y con tu espíritu.
℣. Oremos.
Sigue la Colecta (oración propia del día; a veces hay varias). Al final de la última:
℣. … per ómnia sǽcula sæculórum.
℟. Amen.
℣. … por todos los siglos de los siglos.
℟. Amén.
Epístola y Gradual
Los fieles pueden sentarse. El sacerdote lee la Epístola, propia del día. Al terminar, el acólito responde:
℟. Deo grátias.
℟. Demos gracias a Dios.
Siguen el Gradual y el Aleluya (o, según el tiempo, el Tracto o la Secuencia), también propios. Luego el acólito traslada el misal al lado izquierdo del altar (lado del Evangelio).
Evangelio
El sacerdote, inclinado en el centro del altar, pide a Dios que purifique sus labios:
Munda cor meum ac lábia mea, omnípotens Deus, qui lábia Isaíæ prophétæ cálculo mundásti igníto: ita me tua grata miseratióne dignáre mundáre, ut sanctum Evangélium tuum digne váleam nuntiáre. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.
Purificad mi corazón y mis labios, Dios todopoderoso, que purificasteis los labios del profeta Isaías con un carbón encendido; dignaos, por vuestra benigna misericordia, purificarme de tal modo que pueda anunciar dignamente vuestro santo Evangelio. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Iube, Dómine, benedícere. Dóminus sit in corde meo et in lábiis meis: ut digne et competénter annúntiem Evangélium suum. Amen.
Dignaos, Señor, bendecirme. El Señor esté en mi corazón y en mis labios, para que anuncie digna y convenientemente su Evangelio. Amén.
Todos se ponen de pie. Al anunciar el Evangelio, el sacerdote y los fieles trazan una pequeña cruz con el pulgar en la frente, en la boca y en el pecho.
℣. Dóminus vobíscum.
℟. Et cum spíritu tuo.
℣. Sequéntia ✠ sancti Evangélii secúndum N.
℟. Glória tibi, Dómine.
℣. El Señor sea con vosotros.
℟. Y con tu espíritu.
℣. Continuación ✠ del santo Evangelio según San N.
℟. Gloria a Vos, Señor.
Se lee el Evangelio, propio del día. Al terminar:
℟. Laus tibi, Christe.
℣. Per evangélica dicta deleántur nostra delícta.
℟. Alabanza a Vos, oh Cristo.
℣. Por las palabras del Evangelio sean borrados nuestros pecados.
Si hay sermón, suele predicarse ahora; los fieles se sientan.
Credo
Se dice los domingos y en las fiestas mayores (el misal de mano lo indica). Todos de pie. Al decir Et incarnátus est todos se arrodillan con el sacerdote hasta Et homo factus est. Al final se santiguan.
Credo in unum Deum, Patrem omnipoténtem, factórem cæli et terræ, visibílium ómnium et invisibílium. Et in unum Dóminum Iesum Christum, Fílium Dei unigénitum. Et ex Patre natum ante ómnia sǽcula. Deum de Deo, lumen de lúmine, Deum verum de Deo vero. Génitum, non factum, consubstantiálem Patri: per quem ómnia facta sunt. Qui propter nos hómines et propter nostram salútem descéndit de cælis.
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, de todas las cosas visibles e invisibles. Y en un solo Señor, Jesucristo, Hijo unigénito de Dios. Nacido del Padre antes de todos los siglos. Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero. Engendrado, no hecho, consustancial al Padre: por quien todas las cosas fueron hechas. El cual, por nosotros los hombres y por nuestra salvación, descendió de los cielos.
Et incarnátus est de Spíritu Sancto ex María Vírgine: Et homo factus est. Crucifíxus étiam pro nobis: sub Póntio Piláto passus, et sepúltus est. Et resurréxit tértia die, secúndum Scriptúras. Et ascéndit in cælum: sedet ad déxteram Patris. Et íterum ventúrus est cum glória iudicáre vivos et mórtuos: cuius regni non erit finis.
(Aquí todos se arrodillan.) Y se encarnó por obra del Espíritu Santo, de María Virgen: Y se hizo hombre. Fue también crucificado por nosotros: padeció bajo Poncio Pilato, y fue sepultado. Y resucitó al tercer día, según las Escrituras. Y subió al cielo: está sentado a la diestra del Padre. Y de nuevo ha de venir con gloria a juzgar a los vivos y a los muertos: y su reino no tendrá fin.
Et in Spíritum Sanctum, Dóminum et vivificántem: qui ex Patre Filióque procédit. Qui cum Patre et Fílio simul adorátur et conglorificátur: qui locútus est per Prophétas. Et unam sanctam cathólicam et apostólicam Ecclésiam. Confíteor unum baptísma in remissiónem peccatórum. Et exspécto resurrectiónem mortuórum. Et vitam ✠ ventúri sǽculi. Amen.
Y en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo. Que con el Padre y el Hijo es juntamente adorado y glorificado: que habló por los Profetas. Y en una, santa, católica y apostólica Iglesia. Confieso un solo bautismo para la remisión de los pecados. Y espero la resurrección de los muertos. Y la vida ✠ del siglo venidero. Amén.
Ofertorio
El sacerdote besa el altar y se vuelve hacia los fieles.
℣. Dóminus vobíscum.
℟. Et cum spíritu tuo.
℣. Orémus.
℣. El Señor sea con vosotros.
℟. Y con tu espíritu.
℣. Oremos.
Lee la antífona del Ofertorio, propia del día. Los fieles pueden sentarse. Luego descubre el cáliz y, sosteniendo la patena con la hostia, la ofrece a Dios:
Súscipe, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus, hanc immaculátam hóstiam, quam ego indígnus fámulus tuus óffero tibi Deo meo vivo et vero, pro innumerabílibus peccátis, et offensiónibus, et neglegéntiis meis, et pro ómnibus circumstántibus, sed et pro ómnibus fidélibus christiánis vivis atque defúnctis: ut mihi et illis profíciat ad salútem in vitam ætérnam. Amen.
Recibid, Padre santo, Dios omnipotente y eterno, esta hostia inmaculada que yo, vuestro indigno siervo, os ofrezco a Vos, mi Dios vivo y verdadero, por mis innumerables pecados, ofensas y negligencias, por todos los aquí presentes y también por todos los fieles cristianos, vivos y difuntos, para que a mí y a ellos nos aproveche para la salvación y la vida eterna. Amén.
Traza una cruz con la patena y deja la hostia sobre el corporal. Echa vino en el cáliz y unas gotas de agua, que bendice (en las Misas de difuntos no la bendice):
Deus, ✠ qui humánæ substántiæ dignitátem mirabíliter condidísti, et mirabílius reformásti: da nobis per huius aquæ et vini mystérium, eius divinitátis esse consórtes, qui humanitátis nostræ fíeri dignátus est párticeps, Iesus Christus, Fílius tuus, Dóminus noster: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus: per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
Oh Dios, ✠ que creasteis de modo admirable la dignidad de la naturaleza humana, y de modo más admirable aún la restaurasteis: concedednos, por el misterio de esta agua y de este vino, ser partícipes de la divinidad de Aquel que se dignó hacerse partícipe de nuestra humanidad, Jesucristo, vuestro Hijo, Señor nuestro, que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
Ofrece el cáliz:
Offérimus tibi, Dómine, cálicem salutáris, tuam deprecántes cleméntiam: ut in conspéctu divínæ maiestátis tuæ, pro nostra et totíus mundi salúte, cum odóre suavitátis ascéndat. Amen.
Os ofrecemos, Señor, el cáliz de salvación, implorando vuestra clemencia, para que suba con olor de suavidad a la presencia de vuestra divina majestad, por nuestra salvación y la de todo el mundo. Amén.
Cubre el cáliz y, un poco inclinado, con las manos juntas sobre el altar, dice:
In spíritu humilitátis et in ánimo contríto suscipiámur a te, Dómine: et sic fiat sacrifícium nostrum in conspéctu tuo hódie, ut pláceat tibi, Dómine Deus.
Con espíritu de humildad y con corazón contrito seamos recibidos por Vos, Señor; y así se haga hoy nuestro sacrificio en vuestra presencia, que os sea agradable, Señor Dios.
Alza los ojos y las manos, y bendice las ofrendas invocando al Espíritu Santo:
Veni, sanctificátor omnípotens ætérne Deus: et béne✠dic hoc sacrifícium, tuo sancto nómini præparátum.
Venid, Santificador, Dios omnipotente y eterno, y ben✠decid este sacrificio preparado para gloria de vuestro santo nombre.
Lavabo (Salmo 25)
El sacerdote va al lado de la Epístola y se lava las puntas de los dedos. En las Misas de difuntos y en el Tiempo de Pasión se omite el Gloria Patri.
Lavábo inter innocéntes manus meas: et circúmdabo altáre tuum, Dómine:
Ut áudiam vocem laudis, et enárrem univérsa mirabília tua.
Dómine, diléxi decórem domus tuæ, et locum habitatiónis glóriæ tuæ.
Ne perdas cum ímpiis, Deus, ánimam meam, et cum viris sánguinum vitam meam:
Lavaré mis manos entre los inocentes, y andaré alrededor de vuestro altar, Señor,
para oír la voz de alabanza y pregonar todas vuestras maravillas.
Señor, he amado la hermosura de vuestra casa y el lugar donde habita vuestra gloria.
No perdáis, oh Dios, mi alma con los impíos, ni mi vida con los hombres sanguinarios,
In quorum mánibus iniquitátes sunt: déxtera eórum repléta est munéribus.
Ego autem in innocéntia mea ingréssus sum: rédime me, et miserére mei.
Pes meus stetit in dirécto: in ecclésiis benedícam te, Dómine.
Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
Sicut erat in princípio, et nunc, et semper: et in sǽcula sæculórum. Amen.
en cuyas manos está la iniquidad, y cuya diestra está llena de sobornos.
Pero yo he caminado en mi inocencia: redimidme y tened piedad de mí.
Mi pie se ha mantenido en el camino recto: en las asambleas os bendeciré, Señor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Ofrenda a la Santísima Trinidad
En el centro, un poco inclinado, con las manos juntas sobre el altar:
Súscipe, sancta Trínitas, hanc oblatiónem, quam tibi offérimus ob memóriam passiónis, resurrectiónis et ascensiónis Iesu Christi Dómini nostri: et in honórem beátæ Maríæ semper Vírginis, et beáti Ioánnis Baptístæ, et sanctórum Apostolórum Petri et Pauli, et istórum, et ómnium Sanctórum: ut illis profíciat ad honórem, nobis autem ad salútem: et illi pro nobis intercédere dignéntur in cælis, quorum memóriam ágimus in terris. Per eúndem Christum Dóminum nostrum. Amen.
Recibid, oh Trinidad santa, esta ofrenda que os presentamos en memoria de la pasión, resurrección y ascensión de Jesucristo, Señor nuestro, y en honor de la bienaventurada siempre Virgen María, de San Juan Bautista, de los santos Apóstoles Pedro y Pablo, de estos (los Santos cuyas reliquias están en el altar) y de todos los Santos, para que a ellos les sirva de honra y a nosotros de salvación; y que se dignen interceder por nosotros en el cielo aquellos cuya memoria celebramos en la tierra. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.
Besa el altar, se vuelve hacia los fieles y dice, alzando un poco la voz:
℣. Oráte, fratres: ut meum ac vestrum sacrifícium acceptábile fiat apud Deum Patrem omnipoténtem.
℣. Orad, hermanos, para que este sacrificio, mío y vuestro, sea agradable a Dios Padre todopoderoso.
℟. Suscípiat Dóminus sacrifícium de mánibus tuis ad laudem et glóriam nóminis sui, ad utilitátem quoque nostram, totiúsque Ecclésiæ suæ sanctæ.
℣. Amen.
℟. Reciba el Señor de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, y también para bien nuestro y de toda su santa Iglesia.
℣. Amén.
Secreta
El sacerdote, con las manos extendidas, reza en voz baja la Secreta, propia del día. Termina en voz alta con Per ómnia sǽcula sæculórum, que da comienzo al Prefacio.
Prefacio y Sanctus
℣. Per ómnia sǽcula sæculórum.
℟. Amen.
℣. Dóminus vobíscum.
℟. Et cum spíritu tuo.
℣. Sursum corda.
℟. Habémus ad Dóminum.
℣. Grátias agámus Dómino Deo nostro.
℟. Dignum et iustum est.
℣. Por todos los siglos de los siglos.
℟. Amén.
℣. El Señor sea con vosotros.
℟. Y con tu espíritu.
℣. Levantemos el corazón.
℟. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
℣. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
℟. Es digno y justo.
Prefacio común
Vere dignum et iustum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus: per Christum Dóminum nostrum. Per quem maiestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Cæli cælorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que os demos gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios omnipotente y eterno, por Cristo nuestro Señor. Por quien los Ángeles alaban vuestra majestad, las Dominaciones la adoran, tiemblan las Potestades; los Cielos y las Virtudes de los cielos, y los bienaventurados Serafines, la celebran con unánime alegría. Con ellos os rogamos que mandéis admitir también nuestras voces, diciendo con humilde alabanza:
Prefacio de la Santísima Trinidad
En los domingos de Adviento y en los domingos de segunda clase (después de Epifanía y de Pentecostés), y en la fiesta de la Santísima Trinidad.
Vere dignum et iustum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus: Qui cum unigénito Fílio tuo, et Spíritu Sancto, unus es Deus, unus es Dóminus: non in uníus singularitáte persónæ, sed in uníus Trinitáte substántiæ. Quod enim de tua glória, revelánte te, crédimus, hoc de Fílio tuo, hoc de Spíritu Sancto, sine differéntia discretiónis sentímus. Ut in confessióne veræ sempiternǽque Deitátis, et in persónis propríetas, et in esséntia únitas, et in maiestáte adorétur æquálitas. Quam laudant Angeli atque Archángeli, Chérubim quoque ac Séraphim: qui non cessant clamáre cotídie, una voce dicéntes:
Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que os demos gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios omnipotente y eterno, que con vuestro Hijo unigénito y el Espíritu Santo sois un solo Dios, un solo Señor: no en la singularidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia. Porque lo que por vuestra revelación creemos de vuestra gloria, eso mismo creemos de vuestro Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De modo que, al confesar la verdadera y eterna Divinidad, adoramos la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de clamar cada día, diciendo a una voz:
Sanctus
Suena la campanilla. El sacerdote, inclinado, dice el Sanctus; al decir Benedíctus se santigua. Los fieles se arrodillan y permanecen de rodillas durante todo el Canon.
Sanctus, Sanctus, Sanctus Dóminus Deus Sábaoth. Pleni sunt cæli et terra glória tua. Hosánna in excélsis. ✠ Benedíctus qui venit in nómine Dómini. Hosánna in excélsis.
Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios de los ejércitos. Llenos están los cielos y la tierra de vuestra gloria. Hosanna en las alturas. ✠ Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en las alturas.
Canon de la Misa
Por la Iglesia
El sacerdote alza los ojos y las manos, y luego, profundamente inclinado, dice:
Te ígitur, clementíssime Pater, per Iesum Christum, Fílium tuum, Dóminum nostrum, súpplices rogámus ac pétimus, uti accépta hábeas et benedícas, hæc ✠ dona, hæc ✠ múnera, hæc ✠ sancta sacrifícia illibáta, in primis, quæ tibi offérimus pro Ecclésia tua sancta cathólica: quam pacificáre, custodíre, adunáre et régere dignéris toto orbe terrárum: una cum fámulo tuo Papa nostro N. et Antístite nostro N. et ómnibus orthodóxis, atque cathólicæ et apostólicæ fídei cultóribus.
A Vos, pues, Padre clementísimo, por Jesucristo, vuestro Hijo, Señor nuestro, os pedimos y suplicamos humildemente (besa el altar) que aceptéis y bendigáis estos ✠ dones, estas ✠ ofrendas, estos ✠ santos sacrificios sin mancha, que os ofrecemos ante todo por vuestra santa Iglesia católica: dignaos darle la paz, guardarla, mantenerla en la unidad y gobernarla por toda la redondez de la tierra, juntamente con vuestro siervo, nuestro Papa N., y nuestro Obispo N., y con todos los que guardan la verdadera doctrina y profesan la fe católica y apostólica.
Memento de los vivos
Meménto, Dómine, famulórum famularúmque tuárum N. et N. et ómnium circumstántium, quorum tibi fides cógnita est et nota devótio, pro quibus tibi offérimus: vel qui tibi ófferunt hoc sacrifícium laudis, pro se suísque ómnibus: pro redemptióne animárum suárum, pro spe salútis et incolumitátis suæ: tibíque reddunt vota sua ætérno Deo, vivo et vero.
Acordaos, Señor, de vuestros siervos y siervas N. y N. (el sacerdote junta las manos y ora un momento en silencio por quienes quiere encomendar; es buen momento para encomendar a los propios) y de todos los aquí presentes, cuya fe y devoción os son conocidas, por quienes os ofrecemos, o que os ofrecen ellos mismos este sacrificio de alabanza, por sí y por todos los suyos, por la redención de sus almas, por la esperanza de su salvación y conservación, y os presentan sus votos a Vos, Dios eterno, vivo y verdadero.
En comunión con los Santos
Communicántes, et memóriam venerántes, in primis gloriósæ semper Vírginis Maríæ, Genetrícis Dei et Dómini nostri Iesu Christi: sed et beáti Ioseph, eiúsdem Vírginis Sponsi, et beatórum Apostolórum ac Mártyrum tuórum, Petri et Pauli, Andréæ, Iacóbi, Ioánnis, Thomæ, Iacóbi, Philíppi, Bartholomǽi, Matthǽi, Simónis et Thaddǽi: Lini, Cleti, Cleméntis, Xysti, Cornélii, Cypriáni, Lauréntii, Chrysógoni, Ioánnis et Pauli, Cosmæ et Damiáni: et ómnium Sanctórum tuórum; quorum méritis precibúsque concédas, ut in ómnibus protectiónis tuæ muniámur auxílio. Per eúndem Christum Dóminum nostrum. Amen.
Unidos en una misma comunión, y venerando la memoria, en primer lugar, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de nuestro Dios y Señor Jesucristo; y también de San José, Esposo de la misma Virgen, y de vuestros bienaventurados Apóstoles y Mártires Pedro y Pablo, Andrés, Santiago, Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián, y de todos vuestros Santos: por sus méritos y ruegos, concedednos que en todo seamos defendidos con el auxilio de vuestra protección. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.
En Navidad, Epifanía, Pascua, Ascensión y Pentecostés (y sus octavas, según el caso) el comienzo de esta oración cambia para recordar el misterio del día.
Hanc ígitur
El sacerdote extiende las manos sobre las ofrendas. Suena la campanilla: se acerca la Consagración.
Hanc ígitur oblatiónem servitútis nostræ, sed et cunctæ famíliæ tuæ, quǽsumus, Dómine, ut placátus accípias: diésque nostros in tua pace dispónas, atque ab ætérna damnatióne nos éripi, et in electórum tuórum iúbeas grege numerári. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.
Os rogamos, pues, Señor, que aceptéis propicio esta ofrenda de nuestra servidumbre y de toda vuestra familia; que dispongáis nuestros días en vuestra paz, nos libréis de la condenación eterna y nos contéis en la grey de vuestros elegidos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Quam oblatiónem tu, Deus, in ómnibus, quǽsumus, bene✠díctam, adscríp✠tam, ra✠tam, rationábilem, acceptabilémque fácere dignéris: ut nobis Cor✠pus et San✠guis fiat dilectíssimi Fílii tui, Dómini nostri Iesu Christi.
Os suplicamos, oh Dios, que os dignéis hacer esta ofrenda en todo ben✠decida, acep✠tada, rati✠ficada, digna y agradable, para que se convierta para nosotros en el Cuer✠po y la San✠gre de vuestro amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo.
La Consagración
Qui prídie quam paterétur, accépit panem in sanctas ac venerábiles manus suas, et elevátis óculis in cælum ad te Deum Patrem suum omnipoténtem, tibi grátias agens, bene✠díxit, fregit, dedítque discípulis suis, dicens: Accípite, et manducáte ex hoc omnes.
El cual, la víspera de su Pasión, (toma la hostia) tomó el pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia Vos, Dios, su Padre todopoderoso, dándoos gracias, lo ben✠dijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: Tomad y comed todos de él.
El sacerdote pronuncia sobre la hostia las palabras de la consagración:
HOC EST ENIM CORPUS MEUM.
PORQUE ESTO ES MI CUERPO.
El sacerdote adora de rodillas a Nuestro Señor, realmente presente; eleva la Sagrada Hostia para que los fieles la vean, y vuelve a arrodillarse. Suena la campanilla. Mírela con fe y adórela; es costumbre decir en silencio: «¡Señor mío y Dios mío!».
Símili modo postquam cenátum est, accípiens et hunc præclárum Cálicem in sanctas ac venerábiles manus suas: item tibi grátias agens, bene✠díxit, dedítque discípulis suis, dicens: Accípite, et bíbite ex eo omnes.
Del mismo modo, después de cenar, (toma el cáliz) tomando también este precioso Cáliz en sus santas y venerables manos, dándoos gracias igualmente, lo ben✠dijo y lo dio a sus discípulos, diciendo: Tomad y bebed todos de él.
Pronuncia sobre el cáliz las palabras de la consagración:
HIC EST ENIM CALIX SANGUINIS MEI, NOVI ET ÆTERNI TESTAMENTI: MYSTERIUM FIDEI: QUI PRO VOBIS ET PRO MULTIS EFFUNDETUR IN REMISSIONEM PECCATORUM.
PORQUE ESTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE, DEL NUEVO Y ETERNO TESTAMENTO: MISTERIO DE FE: QUE SERÁ DERRAMADA POR VOSOTROS Y POR MUCHOS PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.
Hæc quotiescúmque fecéritis, in mei memóriam faciétis.
Cuantas veces hagáis esto, lo haréis en memoria de mí.
Adora de rodillas, eleva el Cáliz con la Preciosísima Sangre y vuelve a adorar. Suena la campanilla.
Después de la Consagración
Unde et mémores, Dómine, nos servi tui, sed et plebs tua sancta, eiúsdem Christi Fílii tui, Dómini nostri, tam beátæ passiónis, nec non et ab ínferis resurrectiónis, sed et in cælos gloriósæ ascensiónis: offérimus præcláræ maiestáti tuæ de tuis donis ac datis, hóstiam ✠ puram, hóstiam ✠ sanctam, hóstiam ✠ immaculátam, Panem ✠ sanctum vitæ ætérnæ, et Cálicem ✠ salútis perpétuæ.
Por eso, Señor, nosotros, vuestros siervos, y también vuestro pueblo santo, recordando la bienaventurada pasión del mismo Cristo, vuestro Hijo, Señor nuestro, así como su resurrección de entre los muertos y su gloriosa ascensión a los cielos, ofrecemos a vuestra excelsa majestad, de vuestros mismos dones y dádivas, la Hostia ✠ pura, la Hostia ✠ santa, la Hostia ✠ inmaculada, el Pan ✠ santo de la vida eterna y el Cáliz ✠ de la salvación perpetua.
Supra quæ propítio ac seréno vultu respícere dignéris: et accépta habére, sicúti accépta habére dignátus es múnera púeri tui iusti Abel, et sacrifícium Patriárchæ nostri Abrahæ: et quod tibi óbtulit summus sacérdos tuus Melchísedech, sanctum sacrifícium, immaculátam hóstiam.
Dignaos mirar estas ofrendas con rostro propicio y sereno, y aceptarlas, como os dignasteis aceptar los dones de vuestro siervo, el justo Abel, el sacrificio de nuestro patriarca Abrahán y el que os ofreció vuestro sumo sacerdote Melquisedec, sacrificio santo, hostia inmaculada.
Profundamente inclinado:
Súpplices te rogámus, omnípotens Deus: iube hæc perférri per manus sancti Angeli tui in sublíme altáre tuum, in conspéctu divínæ maiestátis tuæ: ut, quotquot ex hac altáris participatióne sacrosánctum Fílii tui Cor✠pus et Sán✠guinem sumpsérimus, omni benedictióne cælésti et grátia repleámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum. Amen.
Os suplicamos humildemente, Dios todopoderoso, que mandéis que estas ofrendas sean llevadas por manos de vuestro santo Ángel a vuestro altar del cielo, ante vuestra divina majestad, para que cuantos, participando de este altar, (besa el altar) recibamos el sacrosanto Cuer✠po y San✠gre de vuestro Hijo, (se santigua) seamos colmados de toda bendición celestial y de gracia. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.
Memento de los difuntos
Meménto étiam, Dómine, famulórum famularúmque tuárum N. et N., qui nos præcessérunt cum signo fídei, et dórmiunt in somno pacis. Ipsis, Dómine, et ómnibus in Christo quiescéntibus, locum refrigérii, lucis et pacis, ut indúlgeas, deprecámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum. Amen.
Acordaos también, Señor, de vuestros siervos y siervas N. y N., que nos han precedido con la señal de la fe y duermen el sueño de la paz. (Pausa: el sacerdote ora por los difuntos que quiere encomendar; encomiende usted también a los suyos.) A ellos, Señor, y a todos los que descansan en Cristo, os suplicamos que les concedáis el lugar del consuelo, de la luz y de la paz. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.
El sacerdote se golpea el pecho y dice en voz algo más alta las tres primeras palabras:
Nobis quoque peccatóribus fámulis tuis, de multitúdine miseratiónum tuárum sperántibus, partem áliquam et societátem donáre dignéris, cum tuis sanctis Apóstolis et Martýribus: cum Ioánne, Stéphano, Matthía, Bárnaba, Ignátio, Alexándro, Marcellíno, Petro, Felicitáte, Perpétua, Agatha, Lúcia, Agnéte, Cæcília, Anastásia, et ómnibus Sanctis tuis: intra quorum nos consórtium, non æstimátor mériti, sed véniæ, quǽsumus, largítor admítte. Per Christum Dóminum nostrum.
También a nosotros, pecadores, siervos vuestros, que esperamos en la muchedumbre de vuestras misericordias, dignaos concedernos alguna parte y compañía con vuestros santos Apóstoles y Mártires: con Juan, Esteban, Matías, Bernabé, Ignacio, Alejandro, Marcelino, Pedro, Felicidad, Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia y todos vuestros Santos; en cuya compañía os rogamos que nos admitáis, no mirando nuestros méritos, sino concediéndonos generosamente el perdón. Por Cristo nuestro Señor.
Per quem hæc ómnia, Dómine, semper bona creas, sancti✠ficas, vivi✠ficas, bene✠dícis et præstas nobis.
Por quien, Señor, creáis siempre todos estos bienes, los santi✠ficáis, los vivi✠ficáis, los ben✠decís y nos los dais.
El sacerdote traza cruces con la Sagrada Hostia sobre el cáliz y eleva un poco juntos la Hostia y el Cáliz (pequeña elevación):
Per ip✠sum, et cum ip✠so, et in ip✠so, est tibi Deo Patri ✠ omnipoténti, in unitáte Spíritus ✠ Sancti, omnis honor, et glória.
℣. Per ómnia sǽcula sæculórum.
℟. Amen.
Por Él ✠, y con Él ✠, y en Él ✠, a Vos, Dios Padre ✠ omnipotente, en la unidad del Espíritu ✠ Santo, todo honor y gloria.
℣. Por todos los siglos de los siglos.
℟. Amén.
Rito de la Comunión
Pater noster
Orémus. Præcéptis salutáribus móniti, et divína institutióne formáti, audémus dícere:
Oremos. Amonestados por preceptos de salvación, y enseñados por la institución divina, nos atrevemos a decir:
Pater noster, qui es in cælis: Sanctificétur nomen tuum: Advéniat regnum tuum: Fiat volúntas tua, sicut in cælo, et in terra. Panem nostrum cotidiánum da nobis hódie: Et dimítte nobis débita nostra, sicut et nos dimíttimus debitóribus nostris. Et ne nos indúcas in tentatiónem.
℟. Sed líbera nos a malo.
℣. Amen.
Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación.
℟. Mas líbranos del mal.
℣. Amén.
El sacerdote toma la patena y dice en voz baja:
Líbera nos, quǽsumus, Dómine, ab ómnibus malis, prætéritis, præséntibus et futúris: et intercedénte beáta et gloriósa semper Vírgine Dei Genetríce María, cum beátis Apóstolis tuis Petro et Paulo, atque Andréa, et ómnibus Sanctis, da propítius pacem in diébus nostris: ut, ope misericórdiæ tuæ adiúti, et a peccáto simus semper líberi et ab omni perturbatióne secúri. Per eúndem Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum. Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus.
℣. Per ómnia sǽcula sæculórum.
℟. Amen.
Libradnos, Señor, os rogamos, de todos los males pasados, presentes y futuros; y por la intercesión de la bienaventurada y gloriosa siempre Virgen María, Madre de Dios, con vuestros bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo, y Andrés, y todos los Santos, (se santigua con la patena y la besa) dadnos propicio la paz en nuestros días, para que, ayudados por vuestra misericordia, vivamos siempre libres de pecado y seguros de toda perturbación. (Parte la Sagrada Hostia.) Por el mismo Señor nuestro Jesucristo, vuestro Hijo. Que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios,
℣. Por todos los siglos de los siglos.
℟. Amén.
Con una pequeña partícula de la Hostia traza tres cruces sobre el cáliz:
℣. Pax Dómini sit semper vobíscum.
℟. Et cum spíritu tuo.
℣. La paz del Señor sea siempre con vosotros.
℟. Y con tu espíritu.
Deja caer la partícula en el cáliz, diciendo en voz baja:
Hæc commíxtio, et consecrátio Córporis et Sánguinis Dómini nostri Iesu Christi, fiat accipiéntibus nobis in vitam ætérnam. Amen.
Esta unión y consagración del Cuerpo y de la Sangre de nuestro Señor Jesucristo sea para nosotros, que la recibimos, prenda de vida eterna. Amén.
Agnus Dei
Inclinado ante el Santísimo Sacramento, golpeándose el pecho tres veces:
Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi: miserére nobis.
Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi: miserére nobis.
Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi: dona nobis pacem.
Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo, tened piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo, tened piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo, dadnos la paz.
En las Misas de difuntos se dice dona eis réquiem («dadles el descanso»), y la tercera vez dona eis réquiem sempitérnam («dadles el descanso eterno»).
Oraciones antes de la comunión
Inclinado, con las manos juntas sobre el altar, el sacerdote reza en voz baja estas tres oraciones. (En las Misas de difuntos se omite la primera.)
Dómine Iesu Christe, qui dixísti Apóstolis tuis: Pacem relínquo vobis, pacem meam do vobis: ne respícias peccáta mea, sed fidem Ecclésiæ tuæ; eámque secúndum voluntátem tuam pacificáre et coadunáre dignéris: Qui vivis et regnas Deus per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
Señor Jesucristo, que dijisteis a vuestros Apóstoles: La paz os dejo, mi paz os doy; no miréis mis pecados, sino la fe de vuestra Iglesia, y dignaos darle la paz y la unidad según vuestra voluntad. Vos que vivís y reináis, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
Dómine Iesu Christe, Fili Dei vivi, qui ex voluntáte Patris, cooperánte Spíritu Sancto, per mortem tuam mundum vivificásti: líbera me per hoc sacrosánctum Corpus et Sánguinem tuum ab ómnibus iniquitátibus meis, et univérsis malis: et fac me tuis semper inhærére mandátis, et a te numquam separári permíttas: Qui cum eódem Deo Patre et Spíritu Sancto vivis et regnas Deus in sǽcula sæculórum. Amen.
Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que por voluntad del Padre, con la cooperación del Espíritu Santo, disteis por vuestra muerte la vida al mundo: libradme, por este sacrosanto Cuerpo y Sangre vuestra, de todas mis iniquidades y de todos los males; haced que me adhiera siempre a vuestros mandamientos y no permitáis que jamás me separe de Vos. Que con el mismo Dios Padre y el Espíritu Santo vivís y reináis, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
Percéptio Córporis tui, Dómine Iesu Christe, quod ego indígnus súmere præsúmo, non mihi provéniat in iudícium et condemnatiónem: sed pro tua pietáte prosit mihi ad tutaméntum mentis et córporis, et ad medélam percipiéndam: Qui vivis et regnas cum Deo Patre in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
La recepción de vuestro Cuerpo, Señor Jesucristo, que yo, indigno, me atrevo a recibir, no sea para mí causa de juicio y condenación, sino que, por vuestra bondad, me sirva de defensa del alma y del cuerpo y de remedio saludable. Vos que vivís y reináis con Dios Padre en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
Comunión del sacerdote
Hace genuflexión, toma la Sagrada Hostia y dice:
Panem cæléstem accípiam, et nomen Dómini invocábo.
Tomaré el Pan del cielo e invocaré el nombre del Señor.
Golpeándose el pecho, dice tres veces, en voz algo más alta las primeras palabras (suena la campanilla):
Dómine, non sum dignus, ut intres sub tectum meum: sed tantum dic verbo, et sanábitur ánima mea.
Dómine, non sum dignus, ut intres sub tectum meum: sed tantum dic verbo, et sanábitur ánima mea.
Dómine, non sum dignus, ut intres sub tectum meum: sed tantum dic verbo, et sanábitur ánima mea.
Señor, no soy digno de que entréis bajo mi techo; pero decid una sola palabra, y mi alma quedará sana.
Señor, no soy digno de que entréis bajo mi techo; pero decid una sola palabra, y mi alma quedará sana.
Señor, no soy digno de que entréis bajo mi techo; pero decid una sola palabra, y mi alma quedará sana.
Se santigua con la Sagrada Hostia y comulga:
Corpus Dómini nostri Iesu Christi custódiat ánimam meam in vitam ætérnam. Amen.
El Cuerpo de nuestro Señor Jesucristo guarde mi alma para la vida eterna. Amén.
Tras un momento de recogimiento, descubre el cáliz, recoge los fragmentos y dice:
Quid retríbuam Dómino pro ómnibus quæ retríbuit mihi? Cálicem salutáris accípiam, et nomen Dómini invocábo. Laudans invocábo Dóminum, et ab inimícis meis salvus ero.
¿Qué daré al Señor por todos los bienes que me ha hecho? Tomaré el cáliz de la salvación e invocaré el nombre del Señor. Invocaré al Señor con alabanzas, y quedaré a salvo de mis enemigos.
Sanguis Dómini nostri Iesu Christi custódiat ánimam meam in vitam ætérnam. Amen.
La Sangre de nuestro Señor Jesucristo guarde mi alma para la vida eterna. Amén.
Comunión de los fieles
Donde se conserva la costumbre, el acólito reza el Confíteor en nombre de los que van a comulgar:
Confíteor Deo omnipoténti, beátæ Maríæ semper Vírgini, beáto Michaéli Archángelo, beáto Ioánni Baptístæ, sanctis Apóstolis Petro et Paulo, ómnibus Sanctis, et tibi, pater: quia peccávi nimis cogitatióne, verbo et ópere: mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa. Ideo precor beátam Maríam semper Vírginem, beátum Michaélem Archángelum, beátum Ioánnem Baptístam, sanctos Apóstolos Petrum et Paulum, omnes Sanctos, et te, pater, oráre pro me ad Dóminum Deum nostrum.
Yo me confieso a Dios todopoderoso, a la bienaventurada siempre Virgen María, al bienaventurado San Miguel Arcángel, al bienaventurado San Juan Bautista, a los santos Apóstoles Pedro y Pablo, a todos los Santos, y a vos, padre, porque he pecado gravemente de pensamiento, palabra y obra: por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa. Por tanto, ruego a la bienaventurada siempre Virgen María, al bienaventurado San Miguel Arcángel, al bienaventurado San Juan Bautista, a los santos Apóstoles Pedro y Pablo, a todos los Santos, y a vos, padre, que roguéis por mí al Señor, Dios nuestro.
℣. Misereátur vestri omnípotens Deus, et, dimíssis peccátis vestris, perdúcat vos ad vitam ætérnam.
℟. Amen.
℣. Indulgéntiam, ✠ absolutiónem et remissiónem peccatórum vestrórum tríbuat vobis omnípotens et miséricors Dóminus.
℟. Amen.
℣. Dios todopoderoso tenga misericordia de vosotros y, perdonados vuestros pecados, os lleve a la vida eterna.
℟. Amén.
℣. El Señor todopoderoso y misericordioso os conceda el perdón, ✠ la absolución y la remisión de vuestros pecados.
℟. Amén.
El sacerdote se vuelve hacia los fieles mostrando una Sagrada Forma:
Ecce Agnus Dei, ecce qui tollit peccáta mundi.
He aquí el Cordero de Dios, he aquí el que quita los pecados del mundo.
Y dice tres veces (los fieles pueden repetirlo en voz baja, golpeándose el pecho):
Dómine, non sum dignus, ut intres sub tectum meum: sed tantum dic verbo, et sanábitur ánima mea.
Dómine, non sum dignus, ut intres sub tectum meum: sed tantum dic verbo, et sanábitur ánima mea.
Dómine, non sum dignus, ut intres sub tectum meum: sed tantum dic verbo, et sanábitur ánima mea.
Señor, no soy digno de que entréis bajo mi techo; pero decid una sola palabra, y mi alma quedará sana.
Señor, no soy digno de que entréis bajo mi techo; pero decid una sola palabra, y mi alma quedará sana.
Señor, no soy digno de que entréis bajo mi techo; pero decid una sola palabra, y mi alma quedará sana.
Los fieles comulgan de rodillas en el comulgatorio y reciben la Sagrada Forma en la lengua. A cada uno le dice el sacerdote, trazando una cruz con la Hostia (el comulgante no responde: el sacerdote mismo dice «Amen»):
Corpus Dómini nostri Iesu Christi custódiat ánimam tuam in vitam ætérnam. Amen.
El Cuerpo de nuestro Señor Jesucristo guarde tu alma para la vida eterna. Amén.
Abluciones
De vuelta al altar, mientras purifica el cáliz, el sacerdote dice en voz baja:
Quod ore súmpsimus, Dómine, pura mente capiámus: et de múnere temporáli fiat nobis remédium sempitérnum.
Haced, Señor, que lo que hemos recibido con la boca lo acojamos con alma pura, y que este don temporal se convierta para nosotros en remedio eterno.
Corpus tuum, Dómine, quod sumpsi, et Sanguis, quem potávi, adhǽreat viscéribus meis: et præsta; ut in me non remáneat scélerum mácula, quem pura et sancta refecérunt sacraménta: Qui vivis et regnas in sǽcula sæculórum. Amen.
Vuestro Cuerpo, Señor, que he recibido, y vuestra Sangre, que he bebido, se adhieran a mis entrañas; y concededme que no quede mancha alguna de pecado en mí, a quien han alimentado estos puros y santos sacramentos. Vos que vivís y reináis por los siglos de los siglos. Amén.
Comunión y Poscomunión
El sacerdote lee en el lado de la Epístola la antífona de la Comunión, propia del día. Luego, en el centro, se vuelve hacia los fieles:
℣. Dóminus vobíscum.
℟. Et cum spíritu tuo.
℣. Orémus.
℣. El Señor sea con vosotros.
℟. Y con tu espíritu.
℣. Oremos.
Reza la Poscomunión, propia del día (a veces varias). Al final de la última: ℣. … per ómnia sǽcula sæculórum. ℟. Amen.
Despedida, bendición y Último Evangelio
℣. Dóminus vobíscum.
℟. Et cum spíritu tuo.
℣. Ite, missa est.
℟. Deo grátias.
℣. El Señor sea con vosotros.
℟. Y con tu espíritu.
℣. Podéis ir, la Misa ha terminado.
℟. Demos gracias a Dios.
Si después de la Misa sigue una procesión, en lugar de Ite, missa est se dice Benedicámus Dómino («Bendigamos al Señor») ℟. Deo grátias. En las Misas de difuntos: Requiéscant in pace («Descansen en paz») ℟. Amen, y no se da la bendición.
Inclinado ante el altar, el sacerdote dice en voz baja:
Pláceat tibi, sancta Trínitas, obséquium servitútis meæ: et præsta; ut sacrifícium, quod óculis tuæ maiestátis indígnus óbtuli, tibi sit acceptábile, mihíque et ómnibus, pro quibus illud óbtuli, sit, te miseránte, propitiábile. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.
Séaos agradable, oh Trinidad santa, el homenaje de mi servidumbre; y concededme que este sacrificio, que yo, indigno, he ofrecido a los ojos de vuestra majestad, os sea aceptable, y, por vuestra misericordia, sea propiciatorio para mí y para todos aquellos por quienes lo he ofrecido. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Bendición
Los fieles, de rodillas, se santiguan mientras el sacerdote los bendice.
Benedícat vos omnípotens Deus, Pater, et Fílius, ✠ et Spíritus Sanctus.
℟. Amen.
Os bendiga Dios todopoderoso, Padre, e Hijo, ✠ y Espíritu Santo.
℟. Amén.
Último Evangelio (Juan 1, 1-14)
Todos de pie. El sacerdote, en el lado del Evangelio, se santigua en la frente, la boca y el pecho, y los fieles con él.
℣. Dóminus vobíscum.
℟. Et cum spíritu tuo.
℣. Inítium ✠ sancti Evangélii secúndum Ioánnem.
℟. Glória tibi, Dómine.
℣. El Señor sea con vosotros.
℟. Y con tu espíritu.
℣. Comienzo ✠ del santo Evangelio según San Juan.
℟. Gloria a Vos, Señor.
In princípio erat Verbum, et Verbum erat apud Deum, et Deus erat Verbum. Hoc erat in princípio apud Deum. Omnia per ipsum facta sunt: et sine ipso factum est nihil, quod factum est: in ipso vita erat, et vita erat lux hóminum: et lux in ténebris lucet, et ténebræ eam non comprehendérunt.
En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio en Dios. Todas las cosas fueron hechas por Él, y sin Él no se hizo nada de cuanto ha sido hecho. En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres; y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron.
Fuit homo missus a Deo, cui nomen erat Ioánnes. Hic venit in testimónium, ut testimónium perhibéret de lúmine, ut omnes créderent per illum. Non erat ille lux, sed ut testimónium perhibéret de lúmine.
Hubo un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Este vino como testigo, para dar testimonio de la luz, a fin de que todos creyeran por medio de él. No era él la luz, sino que vino a dar testimonio de la luz.
Erat lux vera, quæ illúminat omnem hóminem veniéntem in hunc mundum. In mundo erat, et mundus per ipsum factus est, et mundus eum non cognóvit. In própria venit, et sui eum non recepérunt. Quotquot autem recepérunt eum, dedit eis potestátem fílios Dei fíeri, his, qui credunt in nómine eius: qui non ex sanguínibus, neque ex voluntáte carnis, neque ex voluntáte viri, sed ex Deo nati sunt.
Era la luz verdadera, que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por Él, y el mundo no le conoció. Vino a lo suyo, y los suyos no le recibieron. Pero a cuantos le recibieron les dio poder de llegar a ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre; los cuales no nacieron de la sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del varón, sino de Dios.
Et Verbum caro factum est, et habitávit in nobis: et vídimus glóriam eius, glóriam quasi Unigéniti a Patre, plenum grátiæ et veritátis.
℟. Deo grátias.
(Aquí todos hacen genuflexión.) Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros; y hemos visto su gloria, gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
℟. Demos gracias a Dios.
Oraciones después de la Misa rezada
Prescritas por el Papa León XIII para después de toda Misa rezada. El sacerdote, arrodillado al pie del altar, las reza alternando con los fieles, que también están de rodillas. Pueden omitirse cuando a la Misa sigue inmediatamente otra función sagrada.
Tres Avemarías
℣. Ave María, grátia plena, Dóminus tecum; benedícta tu in muliéribus, et benedíctus fructus ventris tui, Iesus.
℟. Sancta María, Mater Dei, ora pro nobis peccatóribus, nunc et in hora mortis nostræ. Amen.
℣. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
℟. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
(Se reza tres veces.)
Salve
Salve, Regína, mater misericórdiæ; vita, dulcédo et spes nostra, salve. Ad te clamámus éxsules fílii Hevæ. Ad te suspirámus geméntes et flentes in hac lacrimárum valle. Eia ergo, advocáta nostra, illos tuos misericórdes óculos ad nos convérte. Et Iesum, benedíctum fructum ventris tui, nobis post hoc exsílium osténde. O clemens, o pia, o dulcis Virgo María.
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti clamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y, después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
℣. Ora pro nobis, sancta Dei Génetrix.
℟. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.
℣. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.
℟. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.
Oración
Orémus. Deus, refúgium nostrum et virtus, pópulum ad te clamántem propítius réspice; et intercedénte gloriósa et immaculáta Vírgine Dei Genetríce María, cum beáto Ioseph, eius Sponso, ac beátis Apóstolis tuis Petro et Paulo, et ómnibus Sanctis, quas pro conversióne peccatórum, pro libertáte et exaltatióne sanctæ Matris Ecclésiæ, preces effúndimus, miséricors et benígnus exáudi. Per eúndem Christum Dóminum nostrum.
℟. Amen.
Oremos. Oh Dios, refugio y fortaleza nuestra, mirad propicio al pueblo que clama a Vos; y, por la intercesión de la gloriosa e inmaculada Virgen María, Madre de Dios, de San José, su Esposo, de vuestros bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo y de todos los Santos, escuchad, misericordioso y benigno, las súplicas que os dirigimos por la conversión de los pecadores y por la libertad y exaltación de nuestra santa Madre la Iglesia. Por el mismo Cristo nuestro Señor.
℟. Amén.
A San Miguel Arcángel
Sancte Míchaël Archángele, defénde nos in prǽlio; contra nequítiam et insídias diáboli esto præsídium. Imperet illi Deus, súpplices deprecámur: tuque, Princeps milítiæ cæléstis, sátanam aliósque spíritus malígnos, qui ad perditiónem animárum pervagántur in mundo, divína virtúte in inférnum detrúde.
℟. Amen.
San Miguel Arcángel, defendednos en la batalla; sed nuestro amparo contra la maldad y las asechanzas del demonio. Que Dios le reprima, os pedimos suplicantes; y vos, Príncipe de la milicia celestial, arrojad al infierno, con el poder divino, a Satanás y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas.
℟. Amén.
Al Sagrado Corazón
℣. Cor Iesu sacratíssimum,
℟. Miserére nobis.
℣. Cor Iesu sacratíssimum,
℟. Miserére nobis.
℣. Cor Iesu sacratíssimum,
℟. Miserére nobis.
℣. Sacratísimo Corazón de Jesús,
℟. Tened piedad de nosotros.
℣. Sacratísimo Corazón de Jesús,
℟. Tened piedad de nosotros.
℣. Sacratísimo Corazón de Jesús,
℟. Tened piedad de nosotros.
Invocación añadida con permiso de San Pío X (1904) y rezada en todas partes desde entonces.